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Milagro XVI - El niño judío


Aclaración previa: ésta es una versión al castellano moderno casi de urgencia para que mis alumnos puedan entender el contenido de la obra. Por lo tanto, aunque intento respetar la rima, ni de lejos me preocupo por el cómputo silábico. Si ves algo que rectificar o quieres hacerme alguna sugerencia, por favor escríbeme.

En la villa de Borges (1), una ciudad extraña (2),
Ocurrió en ese tiempo una buena hazaña:
Sonada es en Francia, también en Alemania.
Es de los milagros de semejante calaña.

Un monje la puso por escrito, hombre verdadero,
De San Miguel de la Clusa era claustero:
Era en ese tiempo en Borges hospedero,
Pedro era su nombre, de eso estoy bien certero.

Había en esa villa, como era menester,
Un clérigo de escuela de cantar y leer (3).
Tenía muchos alumnos para las letras aprender,
Hijos de buenos hombres que querían más valer.

Iba un judezno, natural del lugar.
Por disfrutar de los niños, para con ellos jugar.
Acogíanlo los otros, no le causaban ningún mal,
A todos les gustaba con él deportar (4).

El domingo de Pascua, muy de mañana,
Cuando van a tomar el cuerpo de Cristo la gente cristiana,
Le entró al judezno de comulgar gran gana.
Comulgó con los otros el cordero sin lana.

Mientras comulgaban con muy gran presura (5),
El niño judezno alzó la catadura (6).
Vio sobre el altar una bella figura,
Una hermosa señora con una gentil criatura.

Vio que esta señora, que sentada estaba,
A grandes y a chicos ella los comulgaba.
Tanto más le gustaba cuanto más la miraba,
Y de la su hermosura más se enamoraba.

Salió de la iglesia alegre, entusiasmado.
Fue luego a su casa como era acostumbrado.
Lo amenazó el padre, porque había tardado,
con ser fustigado.

Padre, dijo el niño, no os negaré nada,
Pues con los cristianillos fui muy de madrugada,
Con ellos oí una misa ricamente cantada,
Y comulgué con ellos la hostia sagrada.

Le pesó mucho esto al desgraciado.
Como si lo hubiesen matado o degollado:
Por la ira, no sabía qué hacía el endiablado.
Era como si estuviese endemoniado.

Tenía en casa este perro traidor
Un horno grande que daba gran pavor.
Lo hizo encender el loco pecador
hasta que desprendió un gran calor.

Cogió al chiquillo el falso descreído
Así como estaba calzado y vestido.
Lo echó al fuego tan encendido.
Males vengan al padre que tal hace a su hijo.

Dio la madre grandes voces y arañazos.
Con sus uñas se desgarró las mejillas.
En un momento, muchas gentes eran venidas.
Por las fieras quejas estaban aturdidas.

El fuego, aunque grande, le hizo un gran favor:
le mostró buen talante y en nada lo dañó.
El chiquillo gentilmente del fuego se salvó.
El Rey omnipotente un gran milagro obró.

Tranquilamente estaba el niño en medio de la hornaz (7).
En brazos de su madre non estaría más en paz.
No temía al fuego más que a otro rapaz,
Pues la Gloriosa le dada compañía y solaz.

Salió de la hoguera sin ninguna lesión.
No sintió más calor que en otra ocasión.
No sufrió ninguna herida ni tribulación,
Pues puso en él Dios su bendición.

Le preguntaron los judíos y los cristianos
Cómo pudo soportar un fuego tan sobrazano (8),
Cuando él apenas si era dueño de sus pies y de sus manos.
Que sobre quién lo sostenía dentro los hiciese certanos.

Les dijo el niño estas palabras señaladas:
La señora que estaba en la silla dorada,
Con su hijo en brazos sobre el altar posada,
Ésa me protegió para que no sintiese nada.

Entendieron que Santa María era
Quien lo protegió de tempestad tan fiera.
Cantaron grandes laudes, hicieron rica fiesta,
Pusieron este milagro con las otras gestas.

Prendieron al judío, falso y desleal,
Al que a su chiquillo hiciera tan gran mal.
Le ataron las manos con un fuerte dogal,
Lo echaron al fuego caudal (9).

Lo que se tarda en contar unos pipiones (10),
Eso tardó en convertirse en ceniza y carbones.
Non dijeron por su alma salmos ni oraciones,
Sino denuestos y grandes maldiciones.

No le rezaron oficios, le hicieron mala ofrenda.
Le decían en vez de Padre Nuestro: Por lo que hizo, tal prenda.
De la comunicanda domni Dios nos defienda,
Para el diablo sea tan maldita renta.

Tal es Santa María que es de gracia plena:
Por servicio da gloria, por deservicio pena;
A los buenos da trigo, a los malos avena;
Los unos van en gloria, los otros en cadena.

Quien serviciole hace, tiene buena ventura,
Quien le hizo deservicio, nació en ora dura:
Los unos ganan gracia, e los otros rencura (11),
A buenos y a malos sus hechos mestura (12).

Los que tuerto le hicieron o la desirvieron,
De ella nunca merced ganaron, aunque se la pidieron:
Nunca rechazó ella a los que la quisieron,
Ni les recriminó el mal que le hicieron.

Por probar esta cosa que dicha os hemos,
Digamos un ejemplo hermoso que leemos:
Cando fuere contado, mejor lo creeremos.
De darle pesar nos aguardaremos.


Notas

1 Se refiere a la ciudad de Bourges.
2 Extranjera.
3 Escuela monacal en la que se enseñaba las primeras letras y el canto litúrgico.
4 Jugar.
5 Devoción (Juan Manuel Cacho Blecua. Milagros. Austral)
6 Mirada (Juan Manuel Cacho Blecua. Milagros. Austral)
7 Horno.
8 Fuerte, excesivo (Juan Manuel Cacho Blecua. Milagros. Austral)
9 Abundante
10 Moneda de poco valor (Juan Manuel Cacho Blecua. Milagros. Austral)
11 Pena, aflicción (Juan Manuel Cacho Blecua. Milagros. Austral)
12 Descubrir, revelar. (Juan Manuel Cacho Blecua. Milagros. Austral)


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