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La facultad no tiene nada que ver con el instituto. Requiere otra forma
de aprender, de estudiar y de trabajar. Cada uno tiene su
método, y la creatividad, la innovación y la
originalidad son bienvenidas en el mundo universitario.
Pero, como en todas partes, hay ciertas normas que hay que respetar.
Una vez finalizadas las presentaciones y explicaciones de cada
asignatura, comienza el trabajo individual.
Asistir a clase, coger apuntes, ir buscando bibliografía...
La agenda se llena de fechas de exámenes y entregas de
trabajos. En breve sólo habrá tiempo para
resumir, subrayar y memorizar.
Aprovecha esta época para quitarte de en medio los trabajos.
De esta forma los harás mejor, asegurarás una
buena nota para comenzar y estarás más desahogado
cuando más tengas que hincar los codos.
Paso a paso
- Tema. Si ya lo ha fijado el profesor, asegúrate
bien de que lo has entendido y consulta cualquier duda antes de
empezar. Si tienes libertad para elegirlo, opta por algo que te guste,
resulte interesante, tengas algún conocimiento previo y sea
posible su documentación.
- Guión. Antes de ponerte a buscar
información como un loco, establece unos objetivos al
trabajo. Escribe en un papel los puntos a tratar. Seguramente surjan
más según se vaya localizando la
información, pero esto te permitirá centrar el
esfuerzo y no encontrarte con cientos de libros y url que se alejan del
tema central.
- Documentación. Ahora ya puedes ponerte a
rastrear. Utiliza todo tipo de fuentes, cuanta más
diversidad haya mucho mejor para contrastar. Libros, revistas, apuntes,
enciclopedias, periódicos, Internet... incluso testimonios
de conocedores o expertos en la materia. Si alguna se contradice ya
tienes dos teorías que debatir o argumentar.
Acuérdate de anotar el autor, la fecha y la fuente de donde
recoges cualquier información para citarlo en el trabajo y
sobre todo en la bibliografía final.
Partes
- Portada. Escoge un buen título y cuida el
diseño de la primera página. La primera
impresión no es la que cuenta, pero influye mucho. No
olvides poner todos los datos: autor, curso, asignatura, nombre del
profesor...
- Índice. Estructura bien los contenidos y
establece apartados. Es díficil (y una pena) apreciar un
trabajo bueno si está mal organizado. Pierde cualquier
mérito de investigación o redacción.
- Introducción. Dirígete al lector
explicando con claridad cuál es el contenido con las que se
va a encontrar, los objetivos y las preguntas que te has planteado y
que en las páginas posteriores responderás.
- Cuerpo. Trata de redactar de forma clara, sencilla y con
tus propias palabras, sin llegar a la vulgaridad y siempre respetando
la sintaxis, la buena redacción y la elegancia.
“Con tus propias palabras” quiere decir
“sin plagiar”, no de cualquier forma. Las frases
demasiado elaboradas y una redacción excesivamente literaria
provocan el efecto contrario al deseado si no se cuidan al detalle.
Añade todo tipo de documentos gráficos
relacionados, como fotografías, imágenes,
esquemas, etc.
- Conclusiones. Destaca las respuestas más
importantes que has obtenido en tu trabajo, cuyas preguntas
deberían aparecer en la introducción.
También puedes aprovechar para comentar lo que
más te ha llamado la atención.
- Anexos. Aquí puedes incorporar cualquier
página con citas, frases, fotografías... partes
de fuentes que hayas utilizado y resulten interesantes o necesarias
para indagar más en un dato determinado. No olvides informar
de ello en la parte correspondiente del cuerpo.
- Bibliografía. Debes citar todas las fuentes que
has utilizado con nombre de la obra, autor, fecha y cualquier otro dato
que contenga la misma.